Teleférico Fjellheisen

1/15/2026

No hay un lugar en Tromso desde el que no veas la montaña Storsteinen y es justo desde la plataforma de la cima de esa montaña desde donde se pueden ver las mejores vistas panorámicas de la ciudad.

La manera más rápida de subir es en el teleférico Fjellheisen y gran parte del año, la única. En verano te ahorras la brutal caminata, pero es que en invierno y gran parte del otoño las nevadas y/o las placas de hielo hacen que sea prácticamente imposible llegar a pie. Al teleférico se llega fácilmente andando en 10-15 minutos desde la Catedral del Ártico, donde te dejan un par de autobuses si no quieres cruzar el puente caminando.

El precio del teleférico es de 52 euros por persona (ida y vuelta), eterno recordatorio de que estamos en Noruega y todo es carísimo.

Una vez arriba, lo primero que podemos observar es un café que nos da la oportunidad de poder tomar algo o simplemente la posibilidad de refugiarnos del frío del exterior en invierno. Eso sí, por la cantidad de gente que sube encontrar sitio para sentarse es complicado pese a la amplitud del lugar.

Eso sí, lo importante está fuera. Las vistas son increíbles tanto de día como de noche. Nosotros estuvimos en mitad de la noche polar y, pese a llegar en la hora azul, no pudimos ver nada hasta que no era ya de noche por la nieve y la niebla. Eso sí, es increíble cómo cambia el tiempo de rápido en el Ártico. Lo que parece que va a ser un gran día en 5 minutos se puede haber transformado en la peor ventisca y al revés exactamente igual.

Desde aquí, además de poder ver la aurora boreal si tienes suerte, también es un lugar privilegiado para ver el sol de medianoche durante el verano. Y es que es una visita que merece la pena todo el año. Lo que en verano es el comienzo de rutas por la montaña, en invierno es una pista de esquí de fondo. Así que aunque no sea el más barato de los planes en Tromso, creo que merece la pena. Eso sí, conviene estar atento a sus redes sociales porque puede estar cerrado con motivo del viento.