Ibiza, isla bonita

Todos hemos imaginado alguna vez preciosas calas bañadas en aguas turquesas. Siempre he creído que había que viajar a lugares paradisiacos para poder disfrutar de aguas cristalinas, hacer snorkel y ver pececitos de colores. Pero mi forma de ver las cosas cambió cuando aterricé en Ibiza.

Cuando viajas, siempre intentas informarte de lugares que no te puedes perder, de las mejores playas del lugar y, como no, de alguna que otra farrita al aire libre. Ahí me lancé yo, con mi bloc de notas lleno de playas, restaurantes y discotecas a las que quería ir. Ibiza, entre otras cosas, se conoce por sus fiestas y grandes espectáculos.

Sin embargo, esta isla bonita esconde muchas más cosas de las que uno cree. Si buscas salir de fiesta la encontrarás y probablemente esa noche no la olvidarás jamás. Pero, por el contrario, si buscas tranquilidad gozarás de las mejores calas, tomando un mojito mientras oyes el murmullo de las olas rompiendo en la orilla. No hay nada que se compare a esto.

Tuve la suerte de poder alojarme en el casco histórico de Dalt Vila, en el corazón de Ibiza. Desde ahí nos movíamos en coche a las diferentes calas. La isla tan solo tiene 571 km2 y se puede llegar de una punta a otra con facilidad. Además, todas las calas tienen enormes parkings para todos los coches.

Nada más pisar Ibiza nuestra idea era bañarnos en una playa. Sin lugar a dudas, estas calas son las mejores del mar Mediterráneo y algunas de ellas están en el ranking de las mejores playas del mundo. Después de debatir entre las decenas de calas que hay para elegir, decidimos ir a Cala Conta. Nunca había estado en una cala así. ¡Menuda diferencia de aguas! Quién pudiera tener a un paso de casa esa arena fina y esa agua de un intenso color turquesa. Todas las calas cuentan con algún chiringuito para comer o tomarse algo. Imprescindible para hidratarse bien bajo ese sol radiante.

Ibiza calas

Otra parada obligatoria fue a la isla de Es Vedrà. Seguramente aunque no hayáis estado nunca la conoceréis porque es la imagen más famosa de Ibiza. Es espectacular ver como sus casi 400 metros de altura sobresalen de forma vertical desde el mar. Los turistas nos quedamos embobados viéndola y también algunos ibicencos reconocen que cada cierto tiempo tienen que ir a verla. No te digo más, si encima coincide con el atardecer. Puedes pasar horas y horas mirándola. Además la zona es de una belleza incomparable y con un entorno natural de grandes bosques de pino.

Después de todo un día de sol y playa nos volvemos al apartamento para ducharnos y prepararnos para salir de fiesta. A las 19 horas nos acercamos hasta el Hotel Ushuaïa, situado en primera fila de la playa d’en Bossa, donde todas las tardes se celebran grandes espectáculos en la piscina. Habíamos visto vídeos, nos habían contado lo espectacular que era… Pero esto hay que verlo chic@s, sino no te haces una idea. Eso sí, permitirme daros un consejo: llevar las carteras muuuuuy llenas. Nosotras tuvimos que pagar 22 euros por una coca cola y una cerveza. Cada uno que eche cuentas… porque a mí no me salen : D

Ibiza, un viaje especial del que no querrás marcharte. Espero vuestros comentarios cuando visitéis la isla MÁS bonita.

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